El impacto que una empresa genera en la sociedad comienza a consolidarse como uno de los principales indicadores de su competitividad.
Así lo refleja el Informe de Sostenibilidad 2025 del Grupo EULEN, que documenta una contribución social de 385 millones de euros, equivalente a más de 8 mil 390 millones de pesos.
Impacto social y económico
Dicha cifra, deriva de la generación de empleo y las aportaciones a la seguridad social, además de beneficiar a 461 organizaciones de la sociedad civil, impulsar 486 iniciativas sociales y realizar 99.23% de sus compras a proveedores locales, fortaleciendo el desarrollo económico y social de las comunidades donde opera a nivel global.
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De acuerdo con el Estudio de CEOs 2025, elaborado por el Pacto Mundial de las Naciones Unidas y Accenture, 88% de las direcciones generales considera que el caso de negocio a favor de la sostenibilidad es hoy más sólido que hace cinco años.
Mientras que 99% planea mantener o incrementar sus inversiones en esta materia, al reconocer que el impacto social y ambiental también fortalece el crecimiento, la resiliencia y la competitividad de las organizaciones.
Estrategia de sostenibilidad
Al respecto, Oscar G. Zato, director general de Grupo EULEN México, señaló que la competitividad de las empresas ya no se define únicamente por sus resultados financieros, sino por la capacidad de generar un impacto positivo en las personas y en las comunidades donde operan.
“Cuando una organización crea oportunidades, fortalece su cadena de valor y contribuye al desarrollo social, también construye confianza, resiliencia y crecimiento sostenible. Ese es el tipo de liderazgo empresarial que hoy demanda México”, afirmó.
Para Grupo EULEN, el impacto social forma parte de una visión empresarial que integra la sostenibilidad, la innovación, la diversidad y la ética como elementos para construir organizaciones más resilientes y contribuir al desarrollo de las comunidades donde tiene presencia.
Esta estrategia también impulsa una gestión responsable con colaboradores, clientes, proveedores y sociedad, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.
Más allá de responder a una expectativa social, las empresas que incorporan un propósito en el centro de su estrategia fortalecen sus cadenas de valor, impulsan el desarrollo económico de su entorno y consolidan relaciones de confianza con sus grupos de interés.
En un contexto donde la sostenibilidad se ha convertido en un elemento clave para la competitividad, el impacto social comienza a ser un indicador tangible de la capacidad de las organizaciones para generar valor compartido y crecimiento de largo plazo.
Finalmente, Oscar G. Zato expresó que las empresas tienen la oportunidad de convertirse en agentes de transformación.
“Cuando el crecimiento económico se acompaña de acciones que fortalecen a las personas, impulsan el desarrollo de las comunidades y generan oportunidades para otros actores del ecosistema empresarial, el impacto positivo trasciende a la propia organización y contribuye al desarrollo del país”, concluyó.
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