Ocho compañías nacionales e internacionales anunciaron proyectos de manufactura, investigación clínica y expansión industrial vinculados al Plan México, con el objetivo de reducir la dependencia de importaciones y consolidar al país como polo farmacéutico regional.
El sector farmacéutico en México se prepara para una transformación histórica. En conferencia desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum y directivos de la industria anunciaron inversiones por más de 21,000 millones de pesos hacia 2030, destinadas a la producción de medicamentos, vacunas, dispositivos médicos e insumos estratégicos. La iniciativa forma parte del Plan México, estrategia federal que busca garantizar la soberanía sanitaria y fortalecer la capacidad productiva nacional.
Entre los proyectos más relevantes destaca la inversión de Abbott, que destinará 3,500 millones de pesos a la construcción de una planta de 20,000 metros cuadrados en Querétaro para fabricar dispositivos médicos cardiovasculares, con capacidad de exportación hacia Estados Unidos y otros mercados. Por su parte, Bristol Myers Squibb invertirá 1,000 millones de pesos en investigación clínica y acceso a tratamientos especializados en oncología, hematología e inmunología, consolidando a México como centro regional de innovación médica.
El Grupo Neolpharma anunció una expansión en Toluca con una inversión de 700 millones de pesos, destinada a la producción de materias primas farmacéuticas. El proyecto generará 250 empleos directos y 900 indirectos, además de fortalecer la cadena de suministro local. Otras compañías como Sanofi, Bayer México, Liomont, Opella y Kener también confirmaron planes de modernización de plantas, transferencia tecnológica y ampliación de capacidad industrial en distintas entidades del país.
La presidenta Sheinbaum subrayó que estas inversiones representan un paso decisivo para reducir la dependencia de importaciones y garantizar el acceso oportuno a medicamentos esenciales. “El objetivo es que México cuente con una industria farmacéutica sólida, capaz de abastecer el mercado interno y competir en el ámbito internacional”, afirmó.
El impacto esperado es significativo: además de la creación de miles de empleos, se prevé un aumento en la producción nacional de medicamentos y vacunas, así como un impulso a la investigación clínica y la adopción de nuevas tecnologías médicas. Con ello, México busca consolidarse como un polo farmacéutico regional, capaz de responder a emergencias sanitarias y de participar activamente en el mercado global.
La inversión de más de 21,000 millones de pesos hacia 2030 refleja la confianza de las farmacéuticas en el entorno económico y regulatorio del país, y marca un hito en la estrategia de soberanía sanitaria. Con el respaldo del Plan México, la industria farmacéutica se perfila como uno de los motores clave del desarrollo económico y social en la próxima década.