Contenido
Por: Dr. Francisco Suárez Hernández. Director de Asuntos Públicos y Relaciones Estratégicas FEMSA. Ex Presidente del Consejo del World Environment Center.
Correo electrónico: francisco.suarezh@gmail.com
Hay lugares que uno visita por casualidad y termina apreciando profundamente lo que representan. Así me ha ocurrido con Port St. Lucie, una ciudad ubicada en la llamada “Treasure Coast” o Costa del Tesoro de Florida, estratégicamente situada entre Miami y Orlando.
La he visitado frecuentemente durante los últimos cuatro años, por David, mi hijo menor, quien cursó la preparatoria y desarrolla su carrera deportiva en una academia de tenis de alto rendimiento (“RPS”) **, donde formé una muy buena amistad con su fundador y director general Gabe Jaramillo***, un extraordinario formador de tenistas profesionales del top 10 mundial ATP.
Hoy, al cerrar este importante ciclo, antes de iniciar su etapa universitaria en la Universidad de Loyola en Maryland en agosto, no puedo evitar reflexionar sobre todo lo positivo que representa esta ciudad, su entorno, amistades para toda la vida y ambiente deportivo.





La sexta ciudad más grande de Florida
Port St. Lucie destaca por algo que muchas ciudades de rápido crecimiento alrededor del mundo todavía no logran resolver: integrar el desarrollo urbano con la naturaleza de forma armónica.
En una época donde muchas ciudades crecen a costa de sus ecosistemas, aquí se percibe un esfuerzo distinto. La vegetación, los cuerpos de agua, los canales, los lagos urbanos y las áreas verdes más que elementos decorativos secundarios; forman parte esencial del diseño de la ciudad. El entorno natural no quedó desplazado por el concreto, sino incorporado a la vida cotidiana.

El manejo del agua
Florida enfrenta enormes desafíos relacionados con huracanes, lluvias intensas, aumento del nivel del mar y presión sobre los acuíferos. En ese contexto, Port St. Lucie ha desarrollado, durante años, infraestructura hidráulica, sistemas de drenaje y manejo de lagos artificiales y naturales que cumplen funciones ambientales y urbanas al mismo tiempo.

Los lagos urbanos y canales ayudan al control de inundaciones, permiten gestionar escurrimientos pluviales y al mismo tiempo generan corredores naturales que enriquecen el paisaje y la biodiversidad. A ello se suma la preservación de humedales, senderos naturales y espacios recreativos vinculados al agua, fortaleciendo la calidad de vida de sus habitantes.

Es interesante observar cómo, en muchos fraccionamientos y comunidades, el agua forma parte del paisaje cotidiano. Más que estética inmobiliaria; existe una lógica de planeación que busca coexistir con el entorno natural en lugar de intentar eliminarlo.
Una cultura de conservación y mantenimiento de áreas verdes
La ciudad cuenta con numerosos parques, reservas, senderos para caminar y ciclovías que fomentan actividades al aire libre y un estilo de vida saludable. En una región donde el clima permite convivir gran parte del año con la naturaleza, Port St. Lucie ha sabido aprovechar esa ventaja para construir comunidad alrededor de espacios abiertos.

La cercanía con el océano Atlántico y las playas de la Costa del Tesoro complementan este modelo de vida. Aquí, el mar es más que turismo; es parte del equilibrio emocional y ambiental de la región. Poder crecer cerca del agua, del deporte, de áreas verdes y en contacto cotidiano con la naturaleza genera un impacto positivo difícil de medir, pero muy fácil de percibir.
Quizá eso es lo más valioso de esta experiencia personal y familiar.
Me da mucho gusto que David haya podido vivir esta etapa de su vida en un entorno así y seguir la tradición del tenista: 4 generaciones dándole un peso importante de su vida al tenis, como lo hizo su bisabuelo Ricardo Hernández Hussong, pionero del tenis en Baja California. Además de capacidades deportivas como tenista competitivo, desarrolló habilidades académicas, disciplina, independencia y convivencia multicultural.
Diversidad cultural
Port St. Lucie y toda esta región reúne personas provenientes de distintas partes de Estados Unidos y del mundo. Esto también forma a los jóvenes de manera distinta: los vuelve más abiertos, más adaptables y conscientes de los retos globales que enfrenta esta generación.
En tiempos donde hablamos constantemente de ciudades inteligentes, sostenibilidad y calidad de vida, muchas veces olvidamos que el verdadero objetivo del desarrollo urbano debería ser precisamente ese:
crear entornos donde las personas puedan crecer integralmente
Porque la sostenibilidad no solamente se mide en paneles solares, infraestructura verde o manejo eficiente del agua. También se mide en la capacidad de una ciudad para ofrecer bienestar, equilibrio y oportunidades de desarrollo humano.
Y en ese sentido, Port St. Lucie deja una lección importante: sí es posible crecer, urbanizarse y modernizarse sin perder la conexión con la naturaleza.
Después de varios años visitando esta zona, me queda claro el destacado crecimiento económico e inmobiliario. Aunque su verdadero valor está en haber entendido que el entorno natural no obstaculiza el desarrollo, es una de sus mayores fortalezas.
Tal vez por eso tantos jóvenes, familias y deportistas encuentran aquí un lugar propicio para construir etapas importantes de sus vidas y llevarse:
¡¡¡Cientos de semillas para sembrar miles de acciones sostenibles alrededor del mundo en sus respectivas comunidades!!!
¡¡¡Mucho éxito David en tu siguiente etapa universitaria!!!


*** https://gabejaramillo.com/rpsacademies/